miércoles, 20 de febrero de 2008

SALUD




LEISHMANIOSIS CANINA:

Es una enfermedad producida por un protozoo, llamado leishmania infantum (leishmania porque lleva el nombre del doctor Leishman; infamtum porque se detectó primero en los niños).

Se transmite mediante la picadura del mosquito hembra llamado Flebotomus perniciosus (existen otras cepas pero esta es de las más frecuentes) que actúa desde Marzo hasta Octubre (durante épocas de calor), sobre todo desde que empieza a anochecer hasta el amanecer. Son mosquitos muy pequeños, con un solo par de alas por lo que sus vuelos son cortos, lo que limita sus movimientos limitando así también el área geográfica afectada.


Para que este mosquito pueda transmitir la enfermedad tiene que haber picado previamente a un perro enfermo y haber succionado el parásito de su sangre. Los cánidos son los animales más afectados, siendo el perro el principal reservorio de la enfermedad (sobre todo en la cuenca mediterránea), pero también puede afectar, aunque es bastante menos frecuente, a la especie humana y a otras como los gatos.

SÍNTOMAS:

El tiempo que pasa desde que el mosquito pica al perro hasta que aparecen los primeros síntomas (periodo de incubación), puede ser de meses e incluso años.

La sintomatología puede ser muy variada (incluso ser portadores asintomáticos) dependiendo de los órganos a los que afecte, aunque se suelen diferenciar dos grandes tipos: La forma cutánea (la más frecuente) y la forma visceral que suele ser más agresiva. Los órganos diana (los que más se afectan) son riñón e hígado
En general debemos consultar con el veterinario cuando observemos algunos de los siguientes síntomas: Descamaciones en la piel, adelgazamiento (a pesar de que el animal come bien), zonas sin pelo (sobre todo alrededor de los ojos, pabellones auriculares), úlceras cutáneas y mucosas, crecimiento exagerado de las uñas, hemorragias nasales, aumento del tamaño de los ganglios, diarreas que no curan, fiebre, anorexia, problemas oculares.

Más detalladamente los síntomas se producen por:
En la forma cutánea:- Forma seca: tras un periodo de incubación de unos meses se observan en el dorso y lomos de los perros unos nódulos rojizos, que pueden llegar a ulcerarse y a cubrirse de unas costras duras. - Forma húmeda: aparecen los mismos nódulos rojizos, que se ulceran, terminando en una úlcera profunda exudativa, de bordes irregulares. En la forma monocutanea:Se crean nódulos confluyentes en las vías olfativas a manera de racimos que se necrosan, pudiendo llegar a destruir el tabique nasal, esto deriva en hemorragias nasales como consecuencia de por ejemplo un estornudo.
En la forma visceral:- Dermatitis alopécica, inicialmente en torno a los ojos y más tarde, en dorso y lomos.- Dermatitis alopécica en los salientes óseos, que pueden acabar en úlceras. - Crecimiento anormal de las uñas. - Nodulaciones en los espacios interdigitales.- Los músculos de la cara se atrofian y aparecen arrugas. - Se produce una anemia inicial, acompañada de adelgazamiento progresivo que puede llegar a la caquexia. - Se pueden producir enteritis con alternancias diarrea-estreñimiento.- Hemorragias en fosas nasales y mucosa gingival. - Infartación ganglionar.

DIAGNÓSTICO:

Existe mayor posibilidad de control de la enfermedad cuanto antes se detecte, por lo que es recomendable realizar un control anual mediante un análisis de sangre para confirmar si el perro es portador. El análisis deberá realizarse al final de la época de calor, durante Octubre, preferiblemente, para detectar cuanto antes la posible infección. La técnica que se utiliza se denomina IFI, que detecta si existen anticuerpos de leishmania en sangre.
Existen otras pruebas diagnósticas como citologías de ganglios o punción de medula ósea (generalmente de costilla) que se utilizan cuando la analítica es negativa o dudosa, pero existen signos de que el perro ha estado en contacto con la enfermedad, el protozoo se puede acantonar en ganglios o médula ósea y no hay nivel de anticuerpos en sangre a pesar de que el animal puede estar enfermo, la técnica que se usa en estos casos se llama PCR, y detecta el DNA del protozoo, no los anticuerpos.


TRATAMIENTO y PREVENCIÓN:

NO EXISTE tratamiento curativo para ella, ni vacuna. Pero en la mayoría de los casos, se puede controlar la enfermedad durante muchos años y hacer que los síntomas desaparezcan. El tratamiento suele ser con alopurinol y Glucantime subcutáneo (mas efectos secundarios sobre riñón e hígado). En éstos animales será necesario efectuar controles periódicos con analítica para evaluar el daño renal (Creatinina, Urea) y hepático (transaminasas). El alopurinol ejerce un efecto "protector" sobre el riñon, y el Glucantime es el que mantiene controlado al protozoo para hacer al perro no contagioso. Si el perro ya tiene dañado el riñon no podrá darse el Glucantime, ya que es tóxico para este órgano.

Se está investigando una vacuna preventiva que parece se comercializará pronto, mientras tanto la prevención consiste en la lucha contra el mosquito: evitar pasear al perro al atardecer y al anochecer que es cuando se alimentan los mosquitos, usar mosquiteras, collares con insecticidas repelentes (con permetrina) o con ultrasonidos, pipetas con ciertos insecticidas que se aplican sobre la piel, fumigaciones del entorno, etc.

PRODUCTOS
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Más datos en:

Seroprevalencia en España: http://www.diagnosticoveterinario.com/pdf/10seroprevalencia.jpg

http://www.diagnosticoveterinario.com/listadoleishmania.php

http://www.arturosoria.com/happyanimal/art/leishmaniosis.asp

http://www.webmascotas.com/clinica/leishman.htm

http://www.amigosdelosgalgos.org/leishmania.html


Osteocondritis Disecante

La OCD (osteocondritis u osteocondrosis disecante) es una enfermedad producida por una falta de riego sanguíneo adecuado al cartílago articular, produciéndose la muerte de dicho cartílago, que se separa de la superficie de la articulación quedando libre en el líquido sinovial produciendo dolor y cojera si no se retira antes quirúrgicamente. Es una enfermedad ósea del desarrollo. En su comienzo aparece un engrosamiento o necrosis del cartílago de epífisis o metáfisis SIN dolor que puede cicatrizar o evolucionar a osteocondritis disecante (fisura entre el cartílago y el hueso), apareciendo entonces el dolor. El tratamiento precoz es muy difícil, ya que el engrosamiento cartilaginoso no aparece en las radiografías y además es indoloro, sólo podría localizarse mediante radiografía de contraste localizada o artroscopia, por lo que lo habitual es encontrar ya la OCD instaurada.
Es una enfermedad con factor hereditario y puede verse afectada por condiciones ambientales tales como el trauma, el sobrepeso o un exceso de calcio en la dieta.
Esta enfermedad es cada vez más frecuente, sobre todo en el golden europeo.

Siempre se diagnostica mediante radiografía independientemente de su localización.

Los síntomas suelen aparecer entre los 4 y 8 meses de edad, sobre todo en algunas razas de perros grandes y gigantes. Puede ser uni o bilateral. Los síntomas suelen ser rigidez después del reposo, y dolor y cojera después del ejercicio. Las articulaciones más afectadas son el hombro (cabeza humeral), el codo (cara medial del cóndilo humeral) y la rodilla (cóndilo femoral), aunque también puede afectar a dedos, talón (astrágalo), coxis... Habitualmente afecta más a machos que a hembras. Y unas de las razas mas afectadas son el grupo de los retrievers, junto con otras razas, y dependiendo de la localización de la OCD:

OCD DE LA CABEZA HUMERAL:
Se describe en retrievers, gran danés, san bernardo, bobtails y mastín del pirineo. Más frecuentemente en machos. El 60% de alteraciones suelen ser bilaterales (a veces asintomáticas).
Es frecuente que los ratones articulares (trozos de cartílago desprendido) migren y provoquen una grave tenosinovitis.
Suele provocar atrofia de los músculos de la espalda y hombro, y movilidad limitada por el dolor.
En la exploración aparece dolor al hiperextender el brazo con la escápula fija.

OCD DE CODO:
Es una enfermedad hereditaria poligénica. Los signos clínicos suelen presentarse entre los 4 y 6 meses.
Produce incongruencia articular (displasia de codo). El codo es una articulación "complicada" en la que intervienen tres huesos, hay más superficies de contacto móviles que en otras articulaciones, por lo que un mínimo cambio estructural, puede provocar grandes cambios funcionales. El diagnóstico no es fácil. Ya que se puede combinar con otras enfermedades que también producen displasia en el codo (como son la no-unión del proceso ancóneo y la fragmentación del apófisis conoides).
Los signos clínicos son cojera, pasos cortos y rígidos con miembros abiertos para intentar disminuir el dolor de apoyo, sacar o meter los codos, abrir los dedos.
De la displasia de codo hablamos en otro documento, pero es importante detectarla mediante radiografía a todos los ejemplares con los que se vaya a criar, ya que su heredabilidad es muy alta y existen casos en los que es asintomática, por lo que está aumentando la frecuencia y gravedad de esta enfermedad.
En los retrievers muchas veces la OCD se une a la fragmentación del apófisis coronoides, en estos casos el pronostico es mas reservado, pero en el resto de las osteocondritis si se ataja el problema antes de que aparezca artrosis en la articulación, el pronóstico es muy bueno.

OCD DEL ASTRÁGALO:
Es frecuentemente bilateral, heredable y de baja presentación. Es mas frecuente en Rotts, Retrievers.
Signos clínicos: cojera con rigidez de la articulación tarso-tibial. Dolor a la palpación en cápsula articular del maleolo.


OCD DEL SACRO:
Se describe en pastores alemanes y dobermans sobre todo, los síntomas se pueden confundir con la displasia de cadera. La OCD puede combinarse con otros problemas en las vértebras lumbares, produciéndose la cauda equina. Esta lesión puede estar presente desde el comienzo del desarrollo pero habitualmente se manifiesta en machos de entre 6 y 10 años de edad por la degeneración progresiva del disco lumbo-sacro y otros procesos que agudizan la estenosis vertebral.

El tratamiento debe ser quirúrgico siempre que el perro tenga síntomas, y preferiblemente antes de que el cartílago se desprenda, ya que además del dolor por la OCD se puede generar una sinovitis causada por el cartílago libre en la articulación y la cirugía es más complicada y traumática con el cartílago libre, ya que dicho cartílago no esta localizado y hay que "buscarlo" dentro de la cápsula sinovial que rodea la articulación.
Las técnicas quirúrgicas pueden pasar por:
- el afeitado: legrado superficial del cartílago sin llegar al hueso subcondral. De esta forma no se repararía el cartílago pero mejoraría el cuadro doloroso.
- espongialización: resección del cartílago articular incluyendo la placa ósea subcondral hasta llegar a hueso subcondral vivo (sangrante), el tejido de reparación se formará a partir de este hueso.
- forage: perforaciones profundas con brocas de 1-1'5 mm de diámetro en el hueso subcondral que permiten la revascularización y reparación del cartílago mediante neovascularización del tejido subcondral.
- microfracturas: se producen con un escoplo romo para provocar inflamación y cicatrización subcondral.
- implantes: dada la limitada capacidad de reparación del cartílago articular, se están comenzando a usar tejidos que poseen la capacidad de neoformar cartílago como el periostio, implantes de menisco, cultivo de condrocitos...

Después de una cirugía sin implante, la cojera desaparece entre los 10 y 25 días, después de una cirugía con implante de periostio o menisco desaparece entre los 3 y 20 días.
Es importante la movilización precoz tras la cirugía, se ha comprobado que la reparación es más rápida y eficaz que con la inmovilización, siempre evitando ejercicios bruscos.

Si la osteocondritis no cicatriza bien por llenado de tejido fibroso provocará una artrosis que evolucionará toda la vida, por lo que es interesante dependiendo de la edad, peso y gravedad de la enfermedad valorar una cirugía que ayude a la reparación del cartílago, sin cirugía o con la técnica de afeitado exclusivamente, probablemente se genere artrosis a corto-medio plazo.


Tina fue operada con 7 meses de OCD de hombro izquierdo mediante la técnica de afeitado y forage.


Charco fue operado de displasia de codo bilateral a los 7 y 9 meses, causada por OCD más fragmentación de apófisis coronoides. Tiene menos de tres años y ya tiene signos de artrosis.


Parvovirosis Canina

Es una enfermedad vírica grave y contagiosa a otros perros (no al hombre ni a otros animales domésticos), afecta principalmente a cachorros en los que es especialmente virulenta, aunque puede afectar a perros de cualquier edad no vacunados.
Es de distribución mundial.
Los perros más predispuestos a tener la enfermedad en su forma más virulenta son los Pastores Alemanes, los Doberman y los Rottweiler.

La vía de contagio es a través de heces contaminadas por vía oral. El virus se multiplica posteriormente en los ganglios linfáticos del perro, pasando después al torrente sanguíneo llegando a intestino, corazón, medula ósea y otros órganos, eliminándose en las heces del animal infectado.

Los síntomas aparecen entre 3 a 6 días después del contacto con el parvovirus.
El virus destruye las células intestinales, por lo que los signos clínicos que ocasionan son principalmente de tipo digestivo, apareciendo vómitos (espumosos, como clara de huevo batida), con frecuencia intensos, y diarrea, que puede variar desde heces simplemente blandas hasta hemorrágicas, con un olor fuerte y característico. Normalmente suelen ir acompañados de otros síntomas generales como depresión, anorexia, postración, deshidratación, puede haber o no fiebre, etc.
También, aunque con menor frecuencia, la infección por el Parvovirus canino puede tener una presentación cardiaca, en cachorros menores de 2 meses, el virus puede producir inflamación cardiaca (miocarditis). En este caso puede que no se presentan síntomas digestivos y puede ser causa de muerte súbita. Si el cachorro sobrevive pueden quedarle secuelas cardiacas de por vida.
La multiplicación del virus en la médula ósea produce una disminución de la población de glóbulos blancos, imprescindibles para la defensa del organismo frente a otras infecciones, por lo que los perros infectados están más expuestos a infecciones varias, como bronconeumonias o incluso sepsis.

El diagnóstico se realiza en base a la sintomatología y mediante la detección de anticuerpos en las heces del animal empleando test serológicos (puede haber falsos negativos sobre todo si se hacen en los primeros días tras la infección o cuando han pasado más de 12 días, ya que pueden no existir virus en las heces).
Hay que hacer diagnóstico diferencial con algunos rotavirus, salmonella…

El tratamiento es sintomático, prestando especial atención a la rehidratación por vía parenteral (sueroterapia con electrolitos: suero Ringer Lactado), a evitar otras infecciones bacterianas mediante antibióticos, y disminuir las nauseas y vómitos (ayuno y antieméticos como el primperan) y diarreas.
Es una enfermedad de curso agudo que puede terminar con la vida del animal en menos de 36 horas (e incluso producir muerte súbita).
A los 7 días suele comenzar la mejoría clínica, si el perrito a sobrevivido hasta este día es muy probable que se cure, ya que ha tenido tiempo de generar anticuerpos frente a la enfermedad. Si se le diese el alta al perro hay que recordar que sigue eliminando virus en las heces hasta incluso 21 días después.

La profilaxis se realiza por vacunación a partir de los 45 días de edad. La vacuna tarda unos 7 días en proteger al cachorro, aun así a veces no se crean suficientes anticuerpos frente a la enfermedad, por lo que se pone posteriormente otra dosis de vacuna. Es recomendable esperar por tanto 7 días después de la última dosis para sacar al cachorro a lugares donde pueda tener contacto con heces de otros perros.
Por supuesto no hay que mezclar animales enfermos con sanos.
El virus puede resistir muchos meses en el ambiente y es muy resistente a los desinfectantes (el único efectivo es la lejía).
La vacunación de las madres es la primera fuente de inmunidad de los cachorros, ya que transmite al cachorro todos sus anticuerpos mediante la leche materna (sobre todo con el calostro).


Moquillo o Distemper canino


El moquillo es un enfermedad infecciosa de origen viral grave, altamente contagiosa que se observa en todo el mundo. Tal vez por ello sea una de las enfermedades más conocidas y temidas. Puesto que la enfermedad compromete a todo el organismo del animal, en la mayoría de los casos es mortal.
Por desgracia, la falta de información y en ocasiones de interés por esta y otras enfermedades favorece una y otra vez su aparición.

El nombre correcto del moquillo es “Distemper o Enfermedad de Carré”, se trata de una enfermedad multisistémica, que afecta a diferentes aparatos o sistemas, e incluso en ocasiones a todo el organismo; altamente contagiosa y con un alto porcentaje de mortalidad. Esta enfermedad es provocada por un virus de la familia Paramixoviridae, es sensible a los rayos ultravioleta y tampoco suele sobrevivir en ambientes demasiado cálidos; sin embargo, llega a sobrevivir en el ambiente durante semanas cuando las condiciones climáticas son frías o se encuentra mezclado con antioxidantes o ciertas proteínas.

¿Cómo se transmite?

La fuente primaria de exposición es en forma de aerosol, ya que los animales infectados eliminan el virus por medio de todas las secreciones y excreciones corporales (saliva, secreción ocular, estornudos, orina, heces…). Puesto que los perros al saludarse o reconocerse se olfatean por todas partes, la mayor oportunidad de diseminación de esta enfermedad ocurre en lugares con gran concentración de perros (tiendas de animales, criaderos, perreras, demasiados perros en una sola casa) o en lugares frecuentados por muchos perros (parques).

¿A qué edad puede enfermar el animal?

Afecta a todas las edades, sin embargo ataca con más frecuencia a cachorros no vacunados de las 6 a las 18 semanas de edad. También se ha observado en animales mayores cuyo calendario de vacunación fue ineficiente.

Síntomas:
Los síntomas que se observan varían según con el potencial dañino del virus, del ambiente, de la edad y del estado del sistema inmunitario del animal. En general observamos:

- Malestar: pérdida de apetito y apatía o tristeza.
- Fiebre
- Secreción ocular y nasal color verdoso o blanca opaca.
- Neumonía (infección viral primaria), bronconeumonía (infección bacteriana oportunista secundaria).
- Presencia de tos, respiración fuerte y anormal.
- Vómito y diarrea.
- Queratoconjuntivitis (inflamación de la parte interna de los párpados y de la unión de estos con el globo ocular)
- Ceguera (por inflamación del nervio óptico ocasionando daño irreversible).
- Destrucción de neuronas y desmielinización: convulsiones generalizadas, marcha anormal o en círculos, cambios de comportamiento. Parálisis, conciencia con el exterior y lo que le rodea anormal.

No todos los perros tienen los síntomas en el orden descrito, que va de lo más leve a lo más grave, esto puede variar y en algunos casos pueden presentar los síntomas más graves al inicio de la enfermedad.

La enfermedad tarda en desarrollarse de 20 a 25 días, dependiendo del animal. Los primeros signos se presentan del día 6 al 9 post infección, ya que el virus se multiplica en los órganos encargados de las defensas. Los siguientes síntomas se aprecian entre los días 15 y 20, para entonces el virus se encuentra en todo el organismo y comienza su eliminación a través de secreciones corporales.

Pronóstico y secuelas:
Desafortunadamente, la mayoría de los perros tienen ya avanzada la enfermedad cuando acuden al veterinario, por lo que resulta difícil su recuperación. Algunos pueden salvarse si se acude con rapidez al observar los primeros signos.

No todos los perros se recuperan al 100%, algunos pueden quedarse con tics nerviosos (ocasionados por daños irreversibles en el cerebelo), a otros se les daña el esmalte dental o se endurecen los cojinetes plantares (hiperqueratosis digital).

Diagnóstico:
Para corroborar el diagnóstico aportado por los síntomas que presente el animal, se utilizan pruebas de laboratorio: raspados conujtivales, análisis de sangre y seroñógicos con recuento de inmunoglobulinas.

Prevención:
La mejor forma de evitar el contagio y la exposición a esta enfermedad es a través de la vacunación, así como evitar que el cachorro entre en contacto con perros desconocidos y las zonas frecuentadas por otros perros mientras no se completa el protocolo de vacunación.

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